Seguridad de las vacunas. Razones para seguir vacunando

José Antonio Navarro Alonso

CENTRO DE TRABAJO:

Jefe de Servicio de Prevención y Protección de la Salud. Dirección General de Salud Pública. Región de Murcia

INTRODUCCIÓN

Las vacunas han supuesto uno de los grandes logros de la Salud Pública en los últimos decenios. En el año 2003 el descenso porcentual de varias enfermedades inmunoprevenibles en los Estados Unidos de Norteamérica, respecto de los años de máxima incidencia, ha superado el 99% (Tabla 1). Algo similar ha ocurrido en España(Tabla 2).

Paradójicamente, este espectacular descenso, unido a la disminución o a la desaparición de grandes epidemias y a la pérdida del miedo a la muerte o a la discapacidad debido a las infecciones, ha originado que los aspectos relacionados con la seguridad de las vacunas están adquiriendo un gran protagonismo. En el año 1999, en los mismos Estados Unidos, las declaraciones de efectos adversos presuntamente relacionados con la vacunación sobrepasó a la incidencia de la mayoría de enfermedades inmunoprevenibles declaradas (Tabla 3). Mientras que la historia sugiere que esta secuencia de acontecimientos es previsible, la experta utilización de los medios de comunicación y de Internet en una época de globalización, permite ejercer una enorme influencia a los grupos “antivacunas” que alimentan la preocupación del público y de los medios respecto a la seguridad de las vacunas.

La seguridad de las vacunas, por tanto, centra la atención de la población. Esto es debido a que los ciudadanos esperan de las vacunas altos estándares de seguridad por los siguientes motivos: a) al contrario que las decisiones clínicas que generalmente se dirigen a una persona concreta en un momento determinado, las decisiones de Salud Pública afectan a poblaciones enteras, b) la obligación moral de “primum non nocere” es mayor para la Salud Pública que para la Clínica, c) las vacunas se administran como medidas preventivas a individuos habitualmente sanos, vacunas suelen recomendarse aunque a veces son obligatorias. Leer más

Medicina preventiva hospitalaria

Paz Rodríguez Pérez

MEDICINA PREVENTIVA HOSPITALARIA. EL SERVICIO DE MEDICINA PREVENTIVA Y GESTION DE CALIDAD DEL HOSPITAL GENERAL UNIVERSITARIO GREGORIO MARAÑON. MADRID

Mapa de procesos del SMPGC.

La especialidad de Medicina Preventiva tradicionalmente se centró en el control de la infección nosocomial. La mayoría de los centros desarrollaron esta función siguiendo el ciclo de evaluación de la calidad desarrollando programas de vigilancia epidemiológica. Esta misma metodología es hoy extrapolable a cualquier otro riesgo para los pacientes como ulceras o caídas por ejemplo. El desarrollo de la especialidad, como puede verse en el programa de formación ha hecho que los especialistas actualmente se formen en áreas como el desarrollo de guías de practica clínica, medicina basada en la evidencia o evaluación, para lo que durante la especialidad cursan durante un año un master de Salud Publica en el que áreas como la Administración sanitaria tienen un gran contenido. En este Servicio, desde un enfoque preventivo de la calidad venimos desarrollando diferentes líneas de trabajo que agrupamos en tres grandes áreas: la vigilancia de riesgos para los pacientes; la protocolización y colaboración en la gestión de procesos clínicos basados en la evidencia científica y el apoyo a la auto evaluación y el seguimiento de indicadores por servicio, unidades, procesos o globales del hospital. Todo ello en colaboración con la los profesionales del Centro Recientemente, (Julio 2005) el Servicio de Medicina Preventiva y Gestión de Calidad se ha certificado por las normas ISO. Este proceso de certificación ha supuesto la reorganización de Servicio en procesos, documentar todo el sistema de calidad y la reorganización en áreas funcionales. Por ello, partiendo del mapa de procesos analizaremos las líneas estratégicas del Servicio.

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Pandemia de gripe – La respuesta de salud pública

Margarita Viciola. Directora de Salud Pública. Gobierno Vasco

La Salud Pública , como ciencia y arte para organizar y dirigir los esfuerzos colectivos hacia la protección de la salud en una comunidad, se conoce desde hace algo más de un siglo. Sin embargo, desde comienzos de la historia de la humanidad, los pueblos han llevado a cabo actuaciones de tipo “preventivo y de control”.

Desde Hipócrates a nuestros días se han producido una serie de “pandemias”, como la peste bubónica, causante de 2 millones de muertos en la Edad Media. En el siglo XX se produjeron 3 pandemias de gripe, siendo la de 1918 la más importante, que se desarrolló entre 1918 y 1919 en 2 ondas epidémicas.

PANDEMIA DE 1918

La pandemia de 1918 irrumpe durante las etapas finales de la primera guerra mundial. Con un cuarto de la población de EEUU y un quinto de la población mundial infectada con la gripe, era imposible escaparse de la enfermedad. El mismo presidente Woodrow Wilson sufrió la gripe cuando negociaba el tratado crucial de Versalles para terminar la guerra mundial.

Los métodos más restrictivos de control de la infección decretados por las autoridades sanitarias fueron las cuarentenas y el aislamiento de los enfermos. Estas medidas requirieron un sacrificio de la libertad individual por el bien social.

Las condiciones creadas por la guerra propiciaron una respuesta relativamente tranquila de la población ante las medidas restrictivas que se impusieron. La gente tuvo en cuenta que las necesidades de la nación estaban por delante de sus necesidades personales, como durante la guerra, y por lo tanto se sometió de buen grado a medidas que restringían su libertad. Leer más